Perdón, sí es una palabra mágica


La disciplina consciente y positiva me ha enseñado lo importante que es pedirle perdón a nuestros hijos cuando nos equivocamos. Es muy común que Mamá y Papá estén dando órdenes o directivas de un lado para el otro, pero he visto muy poco, que alguno de ellos le pida disculpas a sus hijos. Probablemente, porque no estamos acostumbrados a hacerlo o tal vez, porque pensamos que perdemos autoridad y nos desacredita el pedir disculpas.

Pero siempre está la paradoja, en mi opinión contradictoria, en donde los Papás aunque no se disculpen ellos con sus hijos, sí exigen que pidan perdón a otros niños o a sus hermanitos. Esto genera ambigüedad y un mensaje confuso.


Ante la pregunta ¿Cuándo sí debemos de pedir disculpas a nuestros hijos? En realidad, la respuesta es muy simple. Deberíamos hacerlo cada vez que actuamos de una forma en que no nos gustaría que alguien más se comportara así con nuestros hijos.

Para darnos cuenta en plena conciencia de cuando estamos equivocados, es importante estar aleta de nuestras propias emociones. Por esto, aquí la práctica de Mindfulness o atención plena es muy importante.

Los Papás en ocasiones exigimos que el niño pronuncie la palabra perdón, sin poner en contexto el significado y entonces, la falta ocurre una y otra vez.

Es importante que reconozcamos cómo se siente el niño/adolescente que hemos lastimado sin querer y que pongamos en palabras lo sucedido. Por ejemplo, “parece que estás asustado porque grite muy feo. Te pido una disculpa, ayer dormí muy poco y estoy cansada. Descargué mi tensión sobre ti y esto no es justo. Me equivoqué, te pido una disculpa”.

Otro aspecto importante es evitar buscar culpables para justificar nuestra falta, por ejemplo, “te grite porque tú me estabas gritando”. Los adultos somos nosotros y se esperaría que tengamos autocontrol emocional, no comparar nuestras emociones con las de un chiquito que aún está aprendiendo a conocer sus propias emociones.

Pedir disculpas Papás, no los desautoriza en ningún momento. Al contrario, va generando respeto no en base al miedo de tener que pedir disculpas, si no, un respeto maduro en donde reconocen Mamá y Papá sus equivocaciones como educadores. Recuerden la frase de Madre Teresa de Calcuta “El ejemplo arrastra”.

Alejandra Gabayet Manzano

Terapeuta Familiar Infanto-Juvenil

www.alegabayet.com

alegabayet@gmail.com

#DisciplinaConciente

© 2020 por Alejandra Gabayet M.

Terapeuta Familiar Infanto-Juvenil

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