Inteligencia emocional y mindfulness con niños

Un gran obstáculo al que se enfrentan hoy los niños, es a las prisas y a la agenda saturada, al los altos niveles de estrés de la sociedad y el poco tiempo de paz para estar en casa o en el parque. Esto afecta al desarrollo de sus habilidades de auto-regulación emocional y conducta.

Sabemos que la inteligencia académica tiene lugar en el colegio, pero se sabe también que este aprendizaje intelectual, solo predice un 20% del éxito en la vida, por lo que el 80% restante queda a cargo de la inteligencia emocional.

Por esto, la adquisición de herramientas para desarrollar habilidades emocionales, es imprescindible en los primeros 5-6 años del niño pues es en este periodo donde se adquieren y desarrollan.


Daniel Goleman define la inteligencia emocional como “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, así como los ajenos, de motivarnos y de saber manejar las emociones”.

Y ¿La inteligencia emocional en los niños? Los niños posen una increíble plasticidad cerebral, donde las experiencias y aprendizajes van a influir en gran medida, en el desarrollo de la afectividad. Un niño con inteligencia emocional tiene confianza en sus propias capacidades, comunica lo que necesita, piensa y siente. Además, está motivado para explorar el mundo y aprender de él.


¿Cuáles son las tres emociones principales en el mundo de los niños?


1. Las del colegio – Extremera y Fernández Berrocal afirman que, la inteligencia emocional tiene gran influencia en las capacidades cognitivas y en el rendimiento académico. Entonces, un adecuado manejo de las emociones, influye positivamente en la capacidad reflexiva, de atención y la flexibilidad cognitiva (Mentalidad de crecimiento, como lo llama Carol Dweck).


2. En la imagen de uno mismo – Si las emociones se van conociendo poco a poco, entonces podrán adquirir la capacidad para conocerlas y regularlas. Enseñar a los niños a conocer y gestionar las emociones, les permite conocerse, manejar lo que les ocurre y aprender a motivarse. Estos con aprendizajes fundamentales para el desarrollo del autoestima y autoconcepto.


3. En las relaciones sociales – Entender las emociones de otras personas y el poder ponerse en su lugar, es indispensable para formar niños empáticos y que logren un sano desarrollo social. Esta habilidad para comprender las emociones, está relacionada con las neuronas espejo del cerebro que se activan de la misma forma que cando vemos a alguien realizarla. Entonces estaríamos frente a un aprendizaje por imitación, pues estaríamos viviendo la conducta del otro como la nuestra y la podríamos comprender.

Y ahora, entrando al tema del Mindfulness, un concepto que ha cobrado mucha fuerza en los últimos años.


¿Qué es el Mindfulness?

Es la capacidad de vivir el momento presente con plenitud, con atención consciente de lo que está ocurriendo en ese momento, sin juzgar y con aceptación.

Kaiser Greenland (2013) apunta que a partir de la observación y aceptación de nuestras emociones, podemos gestionar la vida de una forma más sana. Podríamos entonces adecuar nuestros propios cambios sin estrés, tratándonos con amabilidad y siendo conscientes de lo que necesitamos en ese momento.


¿Y el Mindfulness en los niños? La práctica de la atención plena en el momento presente con los niños, les dará habilidades vitales que le ayudarán a calmarse y tranquilizarse, a ser conscientes de su mundo interno y la experiencia externa. Y desarrollarán también una actitud reflexiva de sus acciones y las relaciones con los otros. “Porque detrás de todo niño “difícil”, hay una emoción que no sabe expresarse”.

Por ejemplo, la rabia y el enojo es la emoción que a veces tiene una expresión conductual que descontrola a los Papás, el famoso berrinche.

Es importante que les ayudemos a comprender que enojarse es una emoción normal, que todos sentimos. Pero que tenemos que aprender a calmar, para evitar que nos controle y desarrollemos comportamientos que nos hagan daño a nosotros mismos y/o a otros. Por ello,los niños necesitan que los orientemos y enseñemos acerca de cómo pueden reconocer y entender todas las emociones que experimentan, no solo las de enojo, aunque estas suelan ser las mas llamativas.


¿Y qué tiene que ver la inteligencia emocional y la práctica del mindfulness?


Pues ambos tienen una relación inmediata, en la capacidad de atención, conocimiento y manejo de las emociones. Por lo tanto, el aplicar con los niños técnicas de práctica de mindfulness y apuntar a la inteligencia emocional reconociendo y expresando sus emociones, estaríamos trabajando estrategias emocionales desde dos puntos complementarios.

Una de las maneras donde ambos abordajes puedan complementarse, estaría basado en el aprendizaje del entendimiento de los sentimientos propios y ajenos, a través de la Inteligencia Emocional. Pudiendo ampliar su percepción en el momento presente a través de técnicas de Mindfulness, sintiendo y observando lo que sucede, sin juzgar, ni intervenir.



Alejandra Gabayet Manzano

Terapeuta Familiar Infanto-Juvenil

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© 2020 por Alejandra Gabayet M.

Terapeuta Familiar Infanto-Juvenil

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